El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

La Fortaleza de San Carlos de La Cabaña acoge un suceso que cada noche, justo a las nueve, convida a incontables visitantes a disfrutar de una ceremonia devenida tradición.

Con más de tres siglos de existencia, el disparo de un cañón constituye la señal para que los habaneros comprueben la exactitud de sus relojes y recuerden un evento nacido en la época colonial perpetuado en el presente.

Un tránsito por la historia

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Un viaje hacia el pasado permite recordar que a finales del siglo XVII para anunciar la apertura y cierre de las puertas de la muralla y la bahía, se hacían sonar estallidos desde un buque ubicado en el puerto, en el horario de las cuatro y treinta de la madrugada y el de las ocho de la noche.

Sin embargo, con la culminación de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña hacia 1774, comienzan a ejecutarse los disparos desde esta edificación, según se recoge en documentos del Archivo General de Indias. Incluso, a pesar de la demolición de la muralla, allá por el año 1863, la maniobra persiste, aunque a partir de la ocupación norteamericana (1898 - 2002) se realiza un solo disparo, a las nueve de la noche.

Cuentan que la tradicional ceremonia solo dejó de realizarse durante la Segunda Guerra Mundial, desde el 15 de junio de 1942 hasta el primero de diciembre de 1945, teniendo en cuenta la posición de Cuba contra el eje fascista Roma-Berlín-Tokio como aliada a los Estados Unidos.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Aunque el jefe del ejército, General Manuel López Migoya, trató de calmar al pueblo al expresar: "Hay que ahorrar pólvora, señores. Estamos en tiempo de guerra" fue más creíble el hecho de evitar, con la suspensión del cañonazo, que los submarinos alemanes pudieran detectar con mayor facilidad la posición geográfica de La Habana, según apuntaba una nota de prensa.

No fue hasta que concluyó la guerra que la maniobra del "cañonazo de las nueve" volvió a rescatarse, recreándose a modo de fantasía militar en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña partir del año 1986.

Una ceremonia para recordar

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Acudir a la fortaleza La Cabaña es encontrarse con la Cuba de la época colonial, pero visitarla en las noches es revivirla con mayor intensidad. Allí se recrea aquella etapa donde La Habana se resguardaba del ataque de corsarios y piratas detrás de su muralla, protegiéndose además por el Castillo de los Tres Reyes del Morro y la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

Tras un exhaustivo proceso de investigación la ceremonia del cañonazo se ha conformado con voces y movimientos correspondientes al Reglamento de Infantería de la España decimonónica.

Comienza unos minutos antes de las nueve de la noche con el ingreso de un farolero a la explanada silenciosa y oscura. Así notifica la cercanía del cierre de las puertas de la muralla y el recogimiento de los habitantes.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Precedidos por el portaestandarte con su antiguo pabellón español, el tamborilero y el jefe de dotación, los artilleros se adentran marchando al compás del toque del tambor.

El cumplimiento de todas las maniobras son supervisadas por el jefe de dotación. Esta figura da las voces de mando tras las cuales, sucesivamente, se producen las acciones hasta que se logra el disparo.

Dos de los artilleros elegidos como bombarderos toman la cuchara de carga y vierten la pólvora por la boca del cañón, la aplastan a baquetazos, así como el material empleado en sustitución del proyectil.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Desde la parte posterior del cañón, el fogón es cebado con pólvora por un segundo artillero. Al desprenderse esta, se comunica con la otra cantidad de explosivo produciéndose la detonación.

El jefe de dotación da la orden de ¡Encender fuego! Y solo resta que se efectúen los últimos pasos para que se concrete el cañonazo. Es cuando proyectando su voz dice: ¡Para una salva, a mi orden!...¡Fuego! Se logra entonces un clima de mayor tensión con el redoblar del tambor; un soldado aplica la mecha al oído del cañón y al pasar seis segundos se produce el tan esperado disparo.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Los visitantes irrumpen el panorama con muchos aplausos, muestra de lo bien que la han pasado y de la satisfacción que despierta en ellos vivenciar una antiquísima ceremonia considerada símbolo de La Habana.

Curiosidades

El acto es protagonizado por un oficial, varios artilleros, un farolero, un portaestandarte y un tamborilero uniformados a la usanza de la segunda mitad del siglo XVIII. La ceremonia es efectuada por cadetes de artillería.

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Los cañones empleados son capaces de lanzar una bola esférica de hierro a unos 800 metros y llevan por nombre "Solano", "Luperto", "La Parca", "Ganímedes" y "Capitolino", pero en sustitución del proyectil verdadero se disparan sacos de yute que alcanzan pocos metros.

Según recoge la historia el 18 de septiembre de 1902 el disparo se tardó treinta minutos, lo que provocó una gran algarabía entre los habaneros, sin llegarse a esclarecer nunca la causa.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Según especialistas e historiadores, el sonido del cañón se escucha en disímiles lugares de la capital cubana con segundos de diferencia: en el Parque Central se siente a los 4,3 segundos, en el Hotel Nacional de Cuba a los 9,7 segundos y en la esquina de 23 y 12 a los 16 segundos del estampido original.

Un viaje al pasado

Proclamado Patrimonio Cultural de la nación cubana, el "cañonazo de las nueve" representa, sin lugar a dudas, un viaje al pasado que en las noches habaneras disfrutan con beneplácito locales y extranjeros.

El cañonazo de las nueve, una cita con el pasado

Su reconocimiento como acervo cultural de la nación, pone de manifiesto el trabajo desplegado para preservar la memoria histórica de la "Perla de las Antillas". Presenciar este espectáculo es acudir a una cita con La Habana Vieja y una parte inestimable de su historia.

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