Cecilia Valdés, una escultura a la altura de su historia

Cecilia Valdés, una escultura a la altura de su historia

Mucho tiempo tuvo que transcurrir para que la Plaza del Ángel de ciudad de La Habana, uno de los escenarios donde se desarrolló la novela cubana Cecilia Valdés, acogiera el justo homenaje a su protagonista.

Una estatua esculpida en bronce revive la historia de la sensual mulata, escrita por Cirilo Villaverde, y que también fuera llevada al cine y a los escenarios musicales en forma de zarzuela, gracias al compositor cubano Gonzalo Roig.

Plaza del Santo Ángel, escenario del homenaje

Devenida la principal locación donde se desarrolló la famosa novela de Cirilo Villaverde, la apartada y añeja Plazuela del Santo Ángel, resalta rejuvenecida, con sus calles empedradas, gracias a un inestimable proceso de restauración.

La Iglesia del Santo Ángel Custodio con ubicación en la calle Compostela se erige desde 1695 como el edificio más grande de dicha plazuela. Considerado uno de los templos más longevos del Centro Histórico habanero sobresale en la actualidad por su belleza arquitectónica de estilo neogótico.

Sin embargo, también se le reconoce en la historia cubana por constituir el asiento de los bautismos de reconocidas figuras de la cultura y la historia nacional, entre ellos, el pedagogo y sacerdote Félix Varela, el Héroe Nacional José Martí y la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

Un elemento singular de la Plaza del Santo Ángel se encuentra emplazado frente al atrio de dicha iglesia. Se trata del homenaje a un personaje emblemático de la novelística cubana colonial y de todos los tiempos: Cecilia Valdés.

La escultura y su historia

Desde el año 2014 uno de los principales atractivos de la Plazuela del Santo Ángel y sus alrededores es la estatua dedicada a Cecilia Valdés.

Cual mezcla del pasado con el presente, de la literatura y la historia, se le observa voluptuosa y sensual como la presentó Cirilo Villaverde a través de su conocida novela. Su presencia cautiva a transeúntes, visitantes y a quienes se acercan a la plaza para degustar de los restaurantes privados que florecen en la zona, como es el caso de 5 Esquinas Trattoria.

Allí, muy cerca del pórtico de la iglesia donde sucedió la escena final de la obra literaria, permanece en plena plazuela la joven mestiza, expresión de sensualidad y víctima de un amor frustrado por las diferencias de clases sociales y prejuicios raciales de la época colonial.

Su ubicación no podía ser otra, pues se haya en línea frontal con el monumento al escritor y destacado patriota, Cirilo Villaverde. Busto inaugurado en el año 1946 por el político cubano Segundo Curti Messina, quien fungió como ministro de Gobernación de los presidentes Ramón Grau San Martín y Carlos Prio Socarrás.

Pero la Cecilia que hoy realza la histórica Plaza del Santo Ángel permanece quieta a la mirada de los visitantes, abanico en mano y con su cabeza ladeada, tal vez a la espera de su amado Leonardo Gamboa.

Esculpida en bronce, provoca una ilusión óptica debido a la inclinación del pavimento del lugar. Quienes se ubican a su derecha pueden percatarse que luce más alta de lo que es en realidad, pero si se sitúan a su izquierda les impresionará más pequeña.

La estatua que muestra una mulata sensual de perfil griego, da la impresión que sale de la iglesia con los brazos en la cintura y su chal lánguidamente pendiente, codo a codo en ese reclamo de la mirada y admiración de los jóvenes criollos de su época. Sin embargo, tras esa figura se funde la alegría y la desdicha.

Su representación en la plazuela se debe a la entrega desmedida del artista cubano Erig Rebull quien tras dos años de arduo trabajo culminó su primera estatua fundida en bronce. En este proceso se destaca también el apoyo de otros creadores entusiasmados con la idea.

La obra escultórica resalta, entre otros aspectos, por estar constituida por 18 piezas soldadas de forma minuciosa. Algunas de ellas se fundieron en más de una ocasión lográndose la homogenización de la Cecilia habanera.

El acabado es bello y se debe, en parte, a la aplicación de preservantes y patinado con un color oscuro de tonalidades verdosas que la dotan de un aspecto elegante.

Así se muestra la "mulata blanconaza" que en tiempos pretéritos anduvo con desenfado por las calles adoquinadas de La Habana Vieja; símbolo inequívoco de la literatura de "La Perla de las Antillas".

Una visita impostergable

Acudir a La Habana Vieja es dialogar con un pasado que se mezcla inevitablemente con la actualidad. La Plaza del Santo Ángel y su emblemática estatua de Cecilia Valdés constituyen una visita que nacionales y extranjeros no deben postergar. Una parte importante de la historia habanera se muestra, sin lugar a dudas, al acecho de los transeúntes.

0 comentarios

Deja tu comentario

;