Regla, historia e identidad al otro lado de la bahía de La Habana

Regla, historia e identidad al otro lado de la bahía de La Habana

El ultramarino pueblo de Regla se le denominó en sus orígenes Guaicanamar, que significa "frente al mar". Enclavado en el municipio del mismo nombre, capitalinos y foráneos pueden acceder a él a través de una lancha que lo conecta con el centro histórico de La Habana.

La Iglesia de Nuestra Señora de Regla constituye el principal atractivo de la localidad. Sin embargo, diversos monumentos forman parte de una historia interesante, en la que también resalta la danza como manifestación distintiva. Sugerencias para descubrir un pueblo y su gente al otro lado de la bahía.

Viajar hacia el pretérito

El nacimiento del pueblo de Regla se asocia a la construcción de su santuario, aunque los historiadores aseguran la existencia de un caserío de indios en dicha zona, allá por el año 1573.

Cuentan que Don Pedro Recio de Oquendo, Marqués de la Real Proclamación, donó al peregrino Manuel Antonio, natural de Perú, un pedazo de tierra para erigir una ermita a la Virgen de Regla. El acontecimiento tuvo lugar el 3 de marzo de 1687, fecha en que se da por fundado dicho pueblo.

Así comenzó el asentamiento humano alrededor de la iglesia, alcanzando posteriormente la configuración de pueblo. En pleno siglo XVIII adoptó el nombre de la Virgen de Regla, cuya imagen llegó desde España en 1696 de la mano del castellano Don Pedro de Aranda.

A través de los años Regla ha estado marcada por el mar, sus tradiciones, su desarrollo industrial y portuario.

Cruzar la bahía en "La lanchita de Regla"

Desde un principio el mar constituyó la primera ruta de transporte entre Regla y La Habana Vieja. En ese sentido los clásicos guadaños, botes de remos y velas, jugaron un decisivo papel.

Pero desde el pasado siglo, y con vigencia en la actualidad, un medio de transporte forma parte de la cotidianidad de los viajeros: "La lanchita de Regla".

La embarcación tiene una nueva sede en un espacio contiguo al Muelle de Luz, situado casi frente al Hotel Armadores de Santander, próximo al Paseo o Alameda de Paula.

En el Emboque La Luz están creadas todas las condiciones necesarias para que el viajero se sienta a gusto antes de partir hacia Regla: asientos cómodos, baños, teléfonos y cajeros automáticos en la planta baja, mientras que en el segundo piso pueden disfrutar de una panorámica vista de la bahía, fotografiar el entorno circundante y eludir el calor del trópico con bebidas refrescantes en la cafetería.

Desde las 4:00 de la mañana y hasta la medianoche, los visitantes pueden trasladarse en "La lanchita de Regla" hacia ambos lados de la bahía. Un viaje rápido, confortable y económico que también es aprovechado por estudiantes y trabajadores para desplazarse hasta sus diversos destinos.

La Iglesia de Regla: monumento y santuario nacional

No caben dudas de que la Iglesia de Nuestra Señora de Regla es el sitio más visitado y el símbolo más importante del poblado. Su construcción comprendió varias etapas con sencillas edificaciones, siempre mirando hacia la bahía, en señal de protección de la misma.

La iglesia está ubicada en una colina; es humilde y posee una fachada de referencia neoclásica, con su entrada que resalta por el frontón que corona la puerta. La torre campanario ubicada al centro y levantada sobre su pórtico, es un elemento distintivo de la edificación.

El 14 de diciembre de 1708 se considera la fecha en que se proclamó a la Virgen de Regla como Patrona de la Bahía y se le colocó la llave que tuvo en sus pies como símbolo de la Villa de San Cristóbal de La Habana. La imagen de la virgen no es ostentosa y apenas se vislumbra su rostro entre la vestimenta azul con encajes blancos.

La Iglesia de Regla, declarada monumento y posteriormente santuario nacional es el espacio donde además de los católicos, también acuden practicantes de la religión afrocubana. Para estos últimos, la virgen representa a "Yemayá", orisha femenina considerada la deidad de las aguas saladas.

Afirman los historiadores que con la veneración de la Virgen de Regla se funde casi todo el panteón Yoruba con la cristiandad en el sincretismo y la transculturación de lo africano y lo español. Así se le da forma al mestizaje criollo en el que se fundamenta la nacionalidad cubana.

Asimismo, la iglesia consagrada a la virgen negra, cada 7 de septiembre celebra la procesión dedicada a su Santa Patrona. Una multitudinaria concentración de devotos se reúne en torno a su imagen para alabarla y acompañarla hasta las cercanías de la bahía que tanto ha resguardado.

Aunque antaño la virgen era paseada por la bahía, ahora solo se exhibe hasta el pequeño malecón del pueblo. Sin embargo, los feligreses no pierden la esperanza de verla recorrer la bahía de punta a cabo como su única y genuina patrona.

Más allá de la iglesia

El poblado de Regla más allá de su iglesia, cuenta con diversos símbolos que enorgullecen a sus moradores. Uno de ellos, el Liceo Artístico y Literario, considerado monumento local, contó en su inauguración con un discurso en la voz de José Martí, Héroe Nacional de Cuba.

También se distingue por conservar, en sus límites, dos construcciones que formaron parte del sistema defensivo del puerto de La Habana en el siglo XVIII: el Fuerte de San Diego y el Polvorín de San Antonio. Ambos forman parte de la declaratoria del Sistema de Fortificaciones de La Habana como Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO en 1982.

Entre sus construcciones de gran valor histórico figuran las casas donde nació el poeta revolucionario Eduardo Facciolo y Alba, y donde falleció la insigne poetisa cubana Luisa Pérez de Zambrana.

El pueblo de Regla tiene entre sus monumentos, el primero que se le dedicara al líder ruso Vladimir Ilich Lenin, fuera de Rusia. Los visitantes pueden apreciarlo en un sitio conocido como Colina Lenin.

"Los Guaracheros de Regla", la comparsa más popular de Cuba, y reina del carnaval habanero, es motivo de regocijo del pueblo reglano. Dueña de más de cien reconocimientos nacionales y extranjeros, deviene expresión del movimiento danzario heredado de los famosos bailes de salón que se desarrollaban desde el siglo XIX, en los salones del Palacio de los Marqueses de la Real Proclamación.

Sus coreografías, a ritmo de conga, recorren las calles de Regla y se extienden hacia otros sitios de la geografía capitalina, donde contagian a niños y adultos con su baile arrollador.

Auténtica y diferente

Así se muestra Regla ante los ojos de los visitantes: auténtica y diferente. Motivos que hacen emprender a numerosos turistas y cubanos un viaje al compás de su famosa "lanchita", para así admirar de cerca un pueblo colmado de historia e identidad.

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