Comida japonesa en La Habana, dos experiencias

Comida japonesa en La Habana, dos experiencias

Sin perder su sello de autenticidad, La Habana cada vez se expande más, se internacionaliza. Ahora nos encontramos estilizados restaurantes emplazados en casonas republicanas y coloniales o lujosas "casas de particulares" en medio de un solar.

Las influencias mundiales llegan a esa isla caribeña de manera más lenta y recontextualizada, con mezclas a veces negativas y otras muy positivas. Durante muchos años la comida italiana ha sido de las más apreciadas por los cubanos, aunque en realidad no se parezca mucho a su origen mediterráneo. Asimismo, el histórico Barrio Chino de la ciudad ha perdido su mito y tiene ofertas gastronómicas que distan mucho de la cocina china tradicional.

Lo trascendente es que desde hace algunos años ya se puede disfrutar de otras ofertas culinarias con calidad, como la comida asiática y oriental, tan famosas y esparcidas en cualquier país del mundo.

Dos restaurantes exóticos en La Habana

Y así nos vimos en La Habana, con una buena cantidad de opciones para cenar que, aunque aún no son suficientes, sí abren un camino muy fructífero para la ciudad en materia culinaria. Todas las propuestas de "paladares" fueron recomendadas en las "casas particulares", gracias a los guías o en Internet; la lista se ampliaba.

Pero como siempre nos ha encantado la comida japonesa, decidimos probar algún restaurante asiático, aunque no hay muchos realmente. Cuando preguntamos, dos nombres se repetían siempre: Fumiyaki y PP's Teppanyaki, ambos en El Vedado.

Decepción en el Fumiyaki

Casualmente ese día queríamos salir en la noche a la Fábrica de Arte Cubano, y el restaurante Fumiyaki se encontraba bastante cerca, específicamente en la calle 26 y 25.

Cuando llegamos el lugar estaba completamente vacío, primer indicio de hecatombe, pero sin ánimos de ser pesimistas, nos sentamos. El sitio es bonito, elegante, sencillo…bien decorado, aunque la música no tenía nada que ver con la cultura japonesa, pero eso es muy normal en Cuba, cualquier música por todos lados.

La carta era bastante variada así que intentamos pedir platos diferentes para probar un poco de todo.

Primero y como siempre, ordenamos limonadas frappé. Se convirtió casi en una obsesión, cuando estuvimos en Cuba, tomar siempre limonadas frappé. Creo que podríamos hacer un ranking de las mejores limonadas en La Habana. No sabemos si por el calor o porque no es habitual tomarla en nuestro país, pero definitivamente fue la bebida más solicitada durante el viaje a Cuba.

Pedimos variedades de sushis, aunque no sé por qué no los tenían con algas. Los ordenamos con relleno de salmón ahumado, de atún, de vegetales pero lo cierto es que nos decepcionaron bastante. Eran pequeños, sin un sabor especial y además tuvimos que esperar mucho y volver a pedir las salsas, lo que tampoco mejoró la situación.

En mejor condición estuvieron los amigos que pidieron carne de cerdo con salsa teriyaki porque estaba muy sabroso. El arroz dejaba mucho que desear, estaba tan desgranado que era casi imposible comerlo con palitos.

En fin, la experiencia no fue buena, nos fuimos incluso con hambre y con mucho escepticismo en relación a la calidad de la comida japonesa en La Habana. Pocos días después, casi por casualidad, nos topamos con el restaurante japonés PP's Teppanyaki. Con incertidumbre subimos las escaleras de un hermoso edificio en el centro del Vedado, justamente en la calle 21, entre L y M.

Vuelve el buen sabor japonés en PP's Teppanyaki

El sitio es pequeño: solo la sala de un apartamento con una terraza o balcón delantero. Pedimos sentarnos fuera pero las mesas estaban reservadas. El lugar también tenía una decoración muy sencilla, casi ausente, con mesas conformadas alrededor de una parrilla donde el chef preparaba las elaboraciones.

Aquello se acercaba más a la idea de un restaurante japonés. Nos sentamos todos alrededor de una de estas planchas de cocina y enseguida pedimos nuestras limonadas, mientras mirábamos la carta. Lo cierto es que todo se veía muy sabroso. Claro, veíamos cómo el chef preparaba los platos en nuestras narices, así que era más fácil juzgar.

Otra vez pedimos un poco de todo para compartir. Unos makkis y rollitos de primavera para empezar fueron despertando nuestro paladar. Todo muy sabroso y fresco. Aunque este sitio era evidentemente más caro que el anterior, con precios casi europeos, valió la pena visitarlo.

Ordenamos también variedades de sushis. Esta vez sí los había con algas. Así que como amantes que somos del mar, comimos sushis con camarones, con pulpo al ajillo, de salmón con algas y todo tipo de salsas maravillosas.

Solicitamos también un Teppanyaki Número 1, una especialidad que nos encantó. Carne de primera preparada al gusto, con sopa de miso y arroz frito, estuvo entre las 3 mejores comidas que probé en Cuba.

PP's Teppanyaki nos sorprendió para bien, los meseros eran muy amables, al igual que el chef que atendió todas nuestras preferencias sin inquietarse y con buen gusto. Un 10 para Teppanyaki!

Dos experiencias muy diferentes, pero bienvenidas

No supimos de otro restaurante japonés en La Habana, aunque seguro habrá algunos más en unos cuantos años y la competencia será mayor. Nosotros solo pudimos comparar estos dos y las diferencias, como ven, fueron abismales.

En Fumiyaki, la calidad no fue ni de cerca la mejor, tampoco la cantidad. Sin embargo, en PP's Teppanyaki, a pesar de no ser barato, sí encontramos comida japonesa muy buena. Lo notable, y que no pensamos encontrar en Cuba, fue tanta variedad culinaria y sitios que no tienen nada que envidiar a otros restaurantes del mundo. Así que si le cuesta decidirse, aquí tiene nuestras vivencias en 2 restaurantes japoneses en La Habana; divergentes ambas pero experiencias al fin, siempre fueron bienvenidas.

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