Hospital y Santuario Nacional del Rincón: historia y religiosidad

Hospital y Santuario Nacional del Rincón: historia y religiosidad

La devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, es palpable a lo largo y ancho de la geografía de esa isla caribeña. Sin embargo, la figura de San Lázaro, para los católicos, o de "Babalú Ayé", para la religión afrocubana, tiene gran arraigo entre sus moradores.

Un pueblo perteneciente al municipio Santiago de las Vegas, a unos 17 kilómetros de La Habana, acoge un hospital y una iglesia cuya historia se vincula a San Lázaro.

Conocido desde antaño como El Rincón, la localidad es testigo de innumerables hechos relacionados con el santo. Uno de ellos y el más importante: la peregrinación de San Lázaro, acontecimiento centenario donde el pueblo cubano se funde con visitantes foráneos.

Un poco de historia

Hospital y Santuario Nacional del Rincón: historia y religiosidad

La historia del Hospital de San Lázaro y el templo erigido junto a él van ligadas en el tiempo con la lepra, enfermedad que generaba rechazo social, sumiendo a los enfermos en un profundo aislamiento y anonimato.

Varias son las hipótesis relacionadas con la asociación de ambas instituciones y ese santo. Lázaro, que en idioma de Israel expresa “Dios es mi auxilio”, se vincula desde la antigüedad a la lepra.

Aunque entre los siglos XVI al XIX los galenos la denominaban de diferentes formas, las personas la conocían por “mal de San Lázaro”, probablemente en relación al Hospital de San Lázaro fundado en Jerusalén en el año 1118, en cuyos portales vivían los enfermos.

Hospital y Santuario Nacional del Rincón: historia y religiosidad

Algunos historiadores lo vinculan con la isla de San Lázaro, en el golfo de Venecia, pues allí se asentó uno de los primeros leprosorios. Otros lo asocian a la existencia de diversas instituciones con el mismo fin, a lo largo de la historia.

En España, antes de la colonización del Nuevo Mundo, la lepra estaba rodeada de una atmósfera de religiosidad. Tal vez por ese motivo se le denominó San Lázaro al primitivo hospital creado en La Habana en el siglo XVII. A este le sirvieron de sede algunos bohíos construidos en la Caleta de Juan Guillén, en la zona extramuros de la capital, que posteriormente adoptara el nombre de Caleta de San Lázaro.

Varias ubicaciones tuvo el hospital a causa de fenómenos meteorológicos y de la toma de La Habana por los ingleses. Pero no fue hasta finales del siglo XVIII, específicamente en 1871, que se termina la construcción del leprosorio en la Caleta de Juan Guillén. Ello se debió a una Real Cédula emitida el 19 de junio de 1714 por Felipe V, rey de España en aquel entonces.

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La nueva edificación estaba dotada de dos plantas, cuyo frente monumental fungía de fachada de la iglesia, con ubicación central en forma de cuadrilátero. Dicho templo acogió, durante años, a enfermos devotos de San Lázaro - Babalú Ayé, en busca de apoyo espiritual y para cumplir sus promesas.

Posteriormente tanto el hospital como la iglesia fueron trasladados para el Mariel, siendo su última sede, antes de la actual, en El Rincón, Santiago de las Vegas. Desde 1854, el cuidado de los enfermos pasó a las religiosas de la Orden Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

El Hospital

La ubicación del hospital en El Rincón no significó grandes avances, en su etapa inicial, con respecto al alojamiento y las terapias de los pacientes con lepra. Tan es así que durante la etapa del dictador Fulgencio Batista, el leprosorio en El Rincón solamente era superado por el hospital psiquiátrico de Mazorra y el antiguo hospital infeccioso de las Ánimas. No obstante, es justo destacar la entrega de las monjas al cuidado de los enfermos.

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Con el advenimiento de la Revolución, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) incrementó el personal médico y de enfermería, a la vez que destinó un presupuesto para el sustento de la institución.

En 1962 se decidió abolir los hirientes términos lepra y leproso de toda la documentación oficial. Es así que el centro comienza a llamarse Hospital Especializado Dermatológico. En 1989, se le adiciona el nombre del doctor Guillermo Fernández Hernández-Baquero, en homenaje a este excelso médico cubano.

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Actualmente sus profesionales desarrollan y ponen en práctica un tratamiento especializado para detener la lepra, considerado de los más avanzados en el orbe. A ello se le suma el valioso servicio que prestan las monjas en bien de la salud dermatológica de los pacientes que allí acuden.

La Iglesia

Cuentan que como parte indisoluble del hospital, se levantó, a su entrada, una iglesia de madera y tejas con una sola nave central. El campanario se le adicionó en la segunda década del siglo XX. Y se recoge la fecha del 17 de diciembre de 1917 como la primera peregrinación en la nueva iglesia ubicada en El Rincón.

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Desde aquella época, en el jardincito que antecede la iglesia, germinaron cuatro semillas procedentes de Brasil. Hoy quienes visitan el lugar pueden apreciar, en lugar de las semillas, las señoriales Trinitarias Tormentosas, a las que algunas personas le achacan propiedades curativas para la lepra, resaltando, además, por ofrecer paz y serenidad a visitantes y peregrinos.

Un elemento distintivo del lugar es la existencia de una fuente de la cual brota el agua bendecida por la deidad, según la creencia popular. Los creyentes envasan el preciado líquido, el cual llevan consigo como bendito tesoro.

El recinto religioso ha estado sujeto a procesos de reconstrucción. Fruto de ellos, la edificación se muestra con una sobria decoración y una estructura que no responde a un estilo arquitectónico definido, pero inspirado en el barroco colonial con cierto toque de eclecticismo.

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Sus dos pequeñas naves laterales están dispuestas en forma de cruz latina y resaltan por su iluminación natural. La de la derecha funge para el auxilio espiritual de los enfermos y la de la izquierda acoge al altar mayor y el presbiterio.

El interior del inmueble contiene varias capillas o altares que muestran imágenes de los santos más venerados en Cuba. En la parte central de la nave se encuentra el Lázaro “milagroso”, la imagen más antigua y venerada del templo, mientras que en la capilla de la izquierda se exhibe el San Lázaro obispo.

La edificación religiosa, teniendo en cuenta la gran afluencia de personas que la visitan los 17 de diciembre (día de la festividad de San Lázaro) y en otras fechas del año, así como su significado para la cultura nacional, posibilitaron que se le otorgara el título de Santuario Nacional en los años noventa del pasado siglo.

Una peregrinación centenaria

Los cubanos afirman que San Lázaro significa para los habaneros lo mismo que la Caridad del Cobre para los santiagueros. Pero lo que no cabe dudas es que la iglesia de San Lázaro ubicada en El Rincón, constituye el escenario de constantes visitas, no solo de capitalinos, sino moradores de otros sitios de la geografía nacional y de disímiles países.

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Tan es así que muchos extranjeros, aprovechando la cercanía del templo con el Aeropuerto Internacional José Martí, una vez que bajan del avión, no lo piensan dos veces y parten hacia el Santuario Nacional. Oportunidad para cumplir sus promesas ante el santo o pedir por su salud u otros motivos. Muchos exvotos pueden ser apreciados en un pequeño museo aledaño a la construcción.

La costumbre del peregrinaje fue introducida en América por los colonizadores. En el caso de la mayor de las Antillas, el culto a San Lázaro adquirió cierta popularidad teniendo en cuenta su arraigo popular.

Fue a principios del siglo XVIII que las autoridades coloniales españolas aprobaron la celebración de la fiesta al patrón de las enfermedades. Incluso, se recogen datos, que avalan la autorización a los enfermos a participar junto con la población sana en las fiestas del 17 de diciembre.

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Las celebraciones se dividían en religiosas y profanas. Estas últimas comenzaban en la víspera del 17 de diciembre con la participación de católicos ortodoxos y creyentes de los cultos sincréticos. Su objetivo era pagar promesas, ayudar a los enfermos con víveres, ropas y contribuir con la iglesia mediante donaciones monetarias.

La procesión ha llegado hasta nuestros días como muestra genuina de la devoción a San Lázaro o Babalú Ayé. La mayoría de los feligreses viajan en ómnibus hasta Santiago de las Vegas y de ahí parten a pie hasta la entrada del hospital - templo, a unos 4 kilómetros. Otros emprenden el camino desde lugares más distantes.

El evento es multitudinario, decenas de miles de personas se dirigen hacia el sitio. Los pagadores de promesas se imponen muchas penitencias. No es extraño ver a las personas vestidas de saco, arrastrándose descalzos por la carretera o con grandes piedras o lingotes de hierro atados en sus pies.

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No existen dudas sobre la trascendencia nacional del culto a San Lázaro y la peregrinación. Suceso religioso basado en un sentimiento de fe y no en mero fanatismo.

La historia se hace presente

La existencia del hospital e iglesia en El Rincón, constituyen, sin lugar a dudas, una muestra viviente del pasado cubano que ha llegado hasta la actualidad. Así sucede con la devoción a San Lázaro y su expresión a través de las visitas al Santuario Nacional. Hechos que forman parte inestimable de la cultura cubana, con gran realce dentro del panorama religioso popular de esa isla caribeña.

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